Es un educador…capaz de entender
el tiempo libre como un espacio privilegiado de comunicación y
acercamiento, y de valorarlo como una posibilidad de desarrollo humano y
de trasnmisión de valores.
que se implica personalmente, pone en juego toda su
persona implicándose de forma responsable y coherente. No es tan
importante que sea un buen técnico o un trasnmisor de acciones que
consigan efectos automáticos, sino que lo indispensable es su propia
identidad, su ser, su manera de vivir. Es necesario que aporte al grupo
su ser y su hacer. Su ser supone vivir de acurdo con unos ideales, exige
fidelidad a unos compromisos concretos consigo mismo y con el grupo.
No educa sólo por lo que dice sino por lo que es, por medio de la persona y de sus actitudes básicas. Él obra en nombre de su ser persona y de la persona del otro. Su respuesta debe ser libre e interior, ofreciendo una presentación de valores con la identificación y el acercamiento de las palabras, gestos y el servicio.
No educa sólo por lo que dice sino por lo que es, por medio de la persona y de sus actitudes básicas. Él obra en nombre de su ser persona y de la persona del otro. Su respuesta debe ser libre e interior, ofreciendo una presentación de valores con la identificación y el acercamiento de las palabras, gestos y el servicio.
desde su autoconocimiento, …es necesario partir del
conocimiento de uno mismo, de las propias posibilidades y limitaciones.
No puede ser un extraño para sí mismo y debe mostrarse como una caja
abierta donde acoger a los demás. Debe aceptar sus propios errores y se
incapacidad para responder a todas las preguntas. Sólo así podrá, de
forma sucesiva, aceptar a los demás.
en la construcción de una sociedad y de un hombre y una mujer nuevos…proyectándose hacia un ideal de hombre y mujer que signifique un horizonte de exigencia, crecimiento y maduración personal.

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